ENE 2007
Luis Pacheco Manya - Suboficial Segundo - IN.
DIRECCIÓN GENERAL DE INTELIGENCIA DEL C.C. DE LAS FF.AA.
En
vista de existir una seria confusión en el artículo “Génesis de la Armada del
Ecuador”, publicado por el suscrito en la Revista de Fuerzas Armadas y también
el la pagina web www.militar.org, en el año 2002, me obliga a realizar una
ampliación de la información referente a la fecha del “Combate Naval de Jambelí
en 1864”, antes de la desaparición del Vapor “Guayas”; aquel que consta
orgullosamente en nuestro Escudo de Armas, he aquí la aclaración.
La epopeya del 25 de Julio de 1941, de la que forma parte una pléyade de
marinos, como el CPFG Rafael Morán Valverde y la heroica tripulación del
“Cañonero Calderón”, ejemplos de valor de nuestra Armada del Ecuador, nada tiene
que ver con este Combate Naval de 1864, suscitado como producto de la lucha
política interna por alcanzar el poder político de la naciente República y
efectuado en el área de Jambelí.
El último acto del duelo entre García Moreno y Urvina, que ha durado tantos
años, nos dice Manuel Calvez, en su "Biografía de García Moreno", va a empezar.
Esta vez Urvina ha movido con más habilidad a sus agentes en Guayaquil. Tiene
una pequeña escuadra. El 31 de mayo de 1865 el comandante liberal José Marcos
ocupa el “Washington”, vapor inglés entregado por su capitán mediante mil pesos
al contado y diez mil a pagar, a cuyo bordo asaltan el buque de guerra "Guayas",
muriendo en la refriega su Comandante Eugenio Matos y el cocinero, con heridas
de hacha de abordaje. (Posiblemente tanto Marcos como Matos fueron alumnos de la
Escuela Náutica). A remolque del “Washington” llevan al “Guayas” a juntarse con
el "Bernardino" que han traído del Perú, una goleta de que se apoderan días
después y algún velero más, presentase Urvina el 14 de junio titulándose
Presidente en campaña, frente a la rada de Guayaquil.
Siguiendo a Pareja Diezcanseco en su Historia, Capítulo "Jambelí" dice: García
Moreno se hallaba descansando en una hacienda de Los Chillos. Inmediatamente
montó a caballo y en 3 días llegó a Guayaquil. Urvina no le daba sosiego. Era la
cuarta expedición del tenaz jefe liberal. El 19 de junio García Moreno negoció
con el Cónsul inglés la compra del buque mercante "Talca", fondeado en
Guayaquil, mediante el pago de cincuenta mil libras. Habiéndose negado el
capitán a entregar el buque, el Presidente lo conminó a darlo, so pena de
fusilarlo si no lo hacía. Obtenido el buque lo artillaron, y con 250 hombres a
bordo, en la noche del 25 de junio salió al combate. El 26 encontró a los buques
de Urvina en el canal de Jambelí. Fue rápido. Ordenó acometer al "Guayas", y
después de averiarlo se lanzó al abordaje.
Oigamos al mismo García Moreno en el parte que dio al Gobierno, que aparece en
"Apuntes Biográficos del Gran Magistrado Ecuatoriano" por el Dr. Pablo Herrera:
“R. del E. Comandancia en Jefe del Ejército. Plaza de Guayaquil, a 27 de junio
de 1865. AI H. Sr. Ministro de Estado en el despacho de Guerra y Marina— iGloria
a Dios que nos ha concedido la Victoria! Ayer, a las 9 y media de la mañana,
después de media hora de combate, tomamos al abordaje el "Guayas" y el
"Bernardino", en Jambelí, sin más pérdidas, por nuestra parte que un Sargento de
Artillería muerto, y 7 heridos, incluso 2 oficiales!.
El Washington aunque armado con 4 piezas de artillería, fue tomado en Puerto
Jelí, sin combate, por el vapor “Smyrk”. Los General
es Urvina y Robles, que se
han dado los títulos de Presidente en campaña el primero, y de Almirante de la
Armada el segundo, se salvaron en Jelí arrojándose al lodo... Cayeron en nuestro
poder 45 prisioneros, entre los cuales merecen especial mención el ex Coronel
Vallejo, José Robles, José Marcos que asaltó al “Guayas” en la noche del 31 de
mayo, y otros. Separados los que habían sido tomados por la fuerza, 27 han sido
pasados por las armas como piratas… Me es muy grato recomendar a los jefes,
oficiales y soldados que me acompañaron... Pero particularmente debo mencionar
al Coronel Juan Manuel Uraga (otro alumno de la Escuela Náutica), Jefe del
Estado Mayor de la Escuadrilla, cuyas acertadas disposiciones y heroico valor
hicieron posible, la victoria… En el parte detallado se darán al Ministerio
todos los pormenores de este glorioso combate. Gabriel García Moreno.— P.S.
Traemos como presa los vapores “Bernardino” y “Washington” y una goleta de vela.
El "Guayas" se fue a pique en Jambelí un cuarto de hora después de tomado,
abierto su popa por una bala de cañón a flor de agua. De el no queda fuera del
agua más que la parte de la arboladura. Así terminó el vapor “Guayas” que
figura, en el Escudo Nacional.
Y aquí terminó su vida el Capitán de Navío José María Vallejo, fusilado por
orden de García Moreno. Cedamos la pluma a J. J. Pino de Icaza, que en el mismo
artículo "El precio de un voto" narra con brillantez dicho suceso: "Ha llegado
la hora de las retaliaciones del Providencialismo en el Poder.
En la proa entre los rebeldes amontonados como bestias de matadero. Los jefes.
El CPNV José María Vallejo, el Coronel José Robles, el Capitán José Acosta,
reciben el Adiós del Comandante José Marcos Tejada, cuyo fusilamiento en el
puente de la nave es el primer jalón del interminable vía crucis que empieza
para los vencidos. Junto con el cocinero Juan Bohorquez... Luego los prisioneros
son llevados a la bodega. Y el barco empieza á surcar aquellas aguas, en las que
sobrenadan, como sangrientos peces, los cadáveres de Marcos y de Bohorquez,
proscrito de cristiana sepultura.
Al llegar a Puna el General Juan Manuel Uraga, baja, de orden de García Moreno
para separar a los que, contra su voluntad, se vieron obligados a entregar sus
naves a los revolucionarios.
¡Uraga! General Uraga! es el grito que en graduación de tonos recorre las filas.
¡Que nos espera! El noble militar se cubre el rostro con el brazo: Morir,
responde. Preparaos, como caballeros y como cristianos. Yo he dado la escolta
que se me ha pedido, pero corre a encerrarme en mi camarote. No he de ser yo
quien os lleve a la muerte! Que los asesine don Gabriel en persona, termina, con
un acento de reproche.
Apoyándose en el brazo de su hijo natural, el joven Buenaventura Vallejo, el
Capitán de Navío José María Vallejo, se acerca lenta y gravemente:
Uraga, interroga confidencialmente, (ha sido su compañero en la Escuela Naval)
No hay esperanza de salvación?.., Ninguna? Acaso es de piedra el pecho de ese
hombre? ... "No hay esperanza alguna. Tú lo has dicho, tiene el corazón de
piedra, dice con emoción el General. Pero tú, eres un hombre, un patriota.
Prepárate, pues a morir como guayaquileño, como soldado. Y no le des el
espectáculo de tu debilidad. Sobreponte a tus dolores de hombre enfermo y a tus
ternuras de padre. Ese hombre va a gozarse en tu agonía. No te ha perdonado
nunca, el voto a favor de Roca y menos puede perdonarte aquélla carta escrita
desde Panamá) en la que lo pusiste de oro y de azul, cuando te desterró...
"Minutos breves de angustia... está bien... el morirá pero su hijo. No! Su hijo
no debe morir. La pobre y humilde madre necesita a este huérfano para su
subsistencia. No es posible que su hijo vaya a morir en esa Punta de Piedra que
ve, con los ojos de la imaginación, como calvario de agonía! Todo, menos eso...
Si. El irá a pedir a García Moreno la vida de su hijo! "El "Tirano" Inexorable
no le contesta siquiera. Lo calcina con una mirada de desprecio: "Estos urvinistas no saben morir!" rezonga entre los labios. Vallejo se reporta.
Silenciosamente los condenados del destino se han alineado. .. Allí al centro de
los condenados entre el bravo José Robles y el heroico Capitán Joaquín Bravo, le
han abierto un espacio,
“Los liberales saben morir”, le grita en un desafío de retaliación postuma, el
Coronel José Robles. Pero Vallejo siente que la cólera le burbujea en la lengua:
"Tirano, te emplazo para los quintos infiernos" le espeta en un exabrupto de
rabia que le mancha de espuma los labios cárdenos...
La descarga rubrica la tragedia...
Allí quedan tirados largas horas sirviendo de pasto a los buitres hasta que la
mano piadosa del pobre cura párroco de Puna Nueva, el misericordioso Dr. F.
David Martínez Orbe, les de cristiana aunque desconocida sepultura.
No, nadie sabe donde duermen los mártires de la Libertad! Sólo Dios que, acaso
viste su sepultura con las algas marinas y con las pobres flores de los
cementerios campesinos.
Horas después, cumplido ya el fusilamiento, García Moreno ardiente y solitario,
reza torvamente, en su camarote del “Talca: "Y perdónanos nuestras deudas, así
como nosotros perdonamos a nuestros deudores…". La deuda del Capitán de Navío
José María Vallejo, el voto en favor de Roca, está ya cancelado.
Como corolario de este estudio, nos indica Alfredo Pareja: "Su joven hijo, casi
un niño, lo acompañaba en la aventura para ayudarle a caminar.
El anciano imploró por la vida del muchacho, irresponsable por su edad, de
cualquier delito político que quisiera atribuírsele. Y he aquí cómo la dureza
diabólica del dictador respondió a la súplica del anciano: OBLIGANDOLO A
PRESENCIAR LA EJECUCIÓN DE SU HIJO.
Para finalizar me referiré a lo que manifiesta Sonia Fernández Rueda, sobre este
asunto:
Panorama histórico del "Garcianismo" .
“Una vez derrotadas las fuerzas de la dictadura de Guillermo Franco, el 24 de
septiembre de 1860 se convocó a una Asamblea Constituyente a reunirse el 10 de
enero de 1861. La Asamblea encargada en la promulgación de una nueva
Constitución y de la elección presidencial, designó a García Moreno para el
gobierno interino del país y, antes de finalizar sus labores, lo eligió
presidente constitucional.
Algunos sectores dominantes jugaron un papel fundamental en su instalación en el
poder. Sus matrimonios con Rosa de Azcásubi y, a la muerte de ésta, con su
sobrina Mariana de Alcázar le permitieron incorporarse a la aristocracia
quiteña, al mismo tiempo que conservaba sus vínculos con Guayaquil. Una alianza
con la aristocracia quiteña y las élites guayaquileñas lo llevó al gobierno y
convertirse, en las condiciones de descomposición política y social planteada
por la crisis de 1859, en el agente y protagonista de la unificación del Estado
ecuatoriano.
El primer período garciano (1861-1865) transcurrió en un ambiente de constante
agitación política, provocado principalmente por la revuelta popular urvinista
que se mantuvo latente hasta 1865, año en el que los Generales Urvina y Robles
(levantados en armas en el Puerto de Guayaquil, y ya electo Jerónimo Carrión
presidente) fueron derrotados en la famosa batalla naval de Jambelí.
García Moreno y sus colaboradores vieron en la Constitución de 1861 (mal
considerada garciana) la causa del estado de convulsión y anarquía que reinaba
en el país. Inspirada de convulsión y anarquía que reinaba en el país. Inspirada
en los mismos principios semifederalistas de la de 1852, sancionó un sistema
político descentralizado, garantizado a los poderes seccionales y provinciales
una amplia autonomía administrativa con respecto al poder central, (Maiguashca:
1933:5) pero limitando sus atribuciones y sujetándose al control de un Consejo
de Estado, creado con ese fin….”