IMPORTANCIA ECONÓMICA MUNDIAL DEL PETRÓLEO
Luis Pacheco Manya - Suboficial Segundo - IN.
GRUPO DE INTELIGENCIA NAVAL ORIENTE.
7-OCT-2002
“Las guerras son entabladas con armas, pero son vencidas por hombres. Es el espíritu de los hombres que siguen y del hombre que dirige los que obtienen la victoria”.- General George S. Patton.
El petróleo es uno de los minerales más significativos para la economía del mundo, y una nación intensamente rica en un mineral tan preciado por todo el mundo nos haría suponer que somos superiores y por tal motivo tendríamos hegemonía política, social y económica a nivel continental. A fin de ilustrar la importancia del petróleo en caso de conflicto o de guerra, citaremos lo siguiente:
En agosto de 1942, norte de Africa, el Mariscal Erwin Rommel, el "Zorro del Desierto", parece encontrarse en el momento de su mayor gloria militar, acaba de derrotar al General inglés Bernard Montgomery con una ofensiva relámpago y ha tomado Tobruk, se le ha conferido su segunda "Cruz de Hierro", Berlín lo exalta, calificándolo de "genio" y refiriéndose a su "inspiración divina". El propio Furher, Adolfo Hitler, le ha enviado un telegrama personal de felicitación, en el que dice esperar de él "...nuevas y mayores victorias". El Mariscal sabe que en Berlín se habla de las "próximas capturas" de Alejandría y el Cairo, que solidificarían el control alemán sobre toda el Africa del Norte.
Rommel es el único que no participa de la euforia general por sus victorias. Tobruk fue un éxito político. El Ministro de Información y Propaganda, Herr Goebbels, lo ha utilizado muy bien para acallar la debacle germana en el frente ruso, donde las tropas alemanas han sido repelidas en toda la línea. Una victoria política; pero, quizás un fracaso militar.
Ha ganado terreno a costa de pocos hombres, pero Rommel conoce bien que los kilómetros de arena no son lo más importante en esta extraña guerra del desierto. Creer que la victoria en la guerra moderna se mide por los territorios conquistados o cedidos está bien para la prensa berlinesa o para los estrategas aficionados que han surgido por cientos, pero no para el profesional. El Mariscal no se llama a engaño. Sabe que en la guerra en el desierto depende de los tanques y que éstos dependen del petróleo.
Y Tobruk fue un fracaso. Montgomery, antes de retirarse, alcanzó a dinamitar los reservorios de combustible. Rommel no tiene petróleo para sus blindados y los mira carraspear entre las dunas y debe irlos abandonando uno a uno en las áridas arenas del desierto.
Dependerá, para la ofensiva inmediata que la euforia le exige y la situación en el frente oriental le hace urgente, de los abastecimientos por aire que Berlín le ha ofrecido en cantidad de 500 toneladas diarias (3.800 barriles) y de los tanqueros que los italianos aseguran entregarle en pocos días.
Rommel conoce las promesas de los políticos y duda de ellas. Ha visto por sí mismo las dificultades que tiene la Luftwaffe para aterrizar en el desierto y conoce la poder de la Armada británica para hundir buques-cisterna italianos en el Mediterráneo.
Pero Berlín le exige que marche hacia El Alamein, en donde se ha replegado Montgomery. Rommel comprende la premura de Hitler. Mussoline, quiere desviar el curso de la ofensiva para ocupar la isla de Malta, necesaria para Italia, pero inútil para los alemanes. Hitler necesita nuevas victorias de Rommel para imponer su criterio ante los italianos.
Rommel, militar de carrera, se enfurece ante los manejos de los políticos, pero no puede más que acatarlos, confiando en los ofrecimientos, aunque dude de ellos.
El 06 de septiembre de 1942, se demuestra que tenía razón. Montgomery lo domina en El Alamein. Rommel ha perdido 3.000 de sus mejores hombres y ha debido dejar en manos del enemigo más de la mitad de los tanques y carros, detenidos por falta de combustible. La batalla de Africa está perdida. El hundimiento de Alemania es un hecho.
De las 5.000 toneladas de combustible ofrecido, la mitad fue detenida en el mar por la Armada británica y sólo una cuarta parte del resto pudo aterrizar en las arenas. Cuando le preguntan por la derrota, Rommel aclara que no fue vencido en El Alamein, sino en el Mediterráneo, cuando se hundieron los buques tanques con petróleo para sus Divisiones Blindadas.
Se enfurece contra los políticos, los culpa del fracaso, discute la "salvación de Alemania" con compañeros de arma y organiza un complot para asesinar a Hitler, la conspiración falla y Rommel se suicida.
En Londres, Montgomery al enterarse de la noticia, en un aeropuerto de la RAF, donde espera despegar hacia el Africa. Cuando termina de leer el telegrama oficial con la noticia, se acerca a los tanques de combustible del aparato y les da un golpecito familiar "Gracias", se refiere al petróleo que está llenando los reservorios del avión. El Mariscal Motgomery explica: "el petróleo ha sido nuestro mejor aliado en Africa".
Winston Churchill, el Primer Ministro, comparte ese criterio, luego del desembarco aliado en Normandía, el Día "D", Churchill dirá a sus tropas "llegaron a Europa en un oleaje de petróleo y marchan hacia la victoria llevadas por una marejada de petróleo".
También Hitler lo sabe. Cuando estudia con su Estado Mayor el "Plan Barbarossa" para invadir Rusia, designa sus mejores tropas no al camino hacia Moscú o Leningrado, sino hacia el sur, tratando de avanzar hasta Baku, el centro de la producción de petróleo soviético.
Eso ocurre en junio de 1940, para noviembre, sus tropas están a las puertas de Moscú y han sitiado Leningrado. Sólo necesitan un impulso más para conquistarlas. En la reunión de Berlín, sus generales solicitan refuerzos para los Grupos de Ejércitos "Centro" (Moscú) o "Norte" (Leningrado), Hitler se niega.
Escoge las tres últimas Divisiones de Alivio para el Grupo "Sur", que trata de llegar al petróleo. "Un Baku vale dos Leningrados" es su comentario final. Pero, del otro lado, Stalin consciente de ello, prevé que la ofensiva será sobre el petróleo y no sobre la capital, destaca a sus mejores hombres a la defensa del combustible, y lo consigue.
La visión unánime de los gobernantes es clara: Todos ellos saben que las guerras modernas se ganan o se pierden con petróleo. Todos ellos saben que la importancia estratégica de los hidrocarburos es tan grande que un Estado, si piensa seriamente en su seguridad, tiene que poseerlo y mantenerlo bajo su control directo.
Las causas del fracaso de Alemania son múltiples y no se puede atribuir a un solo origen, pero seguramente el petróleo fue una de ellas, y de las decisivas. Los Aliados tenían hidrocarburos en abundancia, Estados Unidos era el primer productor del mundo, la Unión Soviética, el segundo, en cambio, el Reich alemán carecía de petróleo y tenía que fabricar sus combustibles con una cara gasolina "sintética", elaborada a base de carbón.
El Petróleo es seguridad
Los árabes tardaron en comprender esa verdad del mundo contemporáneo, fueron de fracaso militar en fracaso político hasta que recién en 1973, pusieron a funcionar su "arma secreta": el petróleo.
Con el conocido "boycot", presionaron sobre occidente, especialmente sobre los EE.UU., para que se suspendiera la ayuda a Israel, lo lograron, al poco tiempo de cerrar sus pozos, el Japón pasó a apoyar su causa nacional. Unos días más y Europa impidió que los aviones norteamericanos aterrizaran en sus aeropuertos rumbo a Tel Aviv. Unas semanas más y los propios Estados Unidos, sedientos de petróleo, tuvieron que ceder, convirtiéndose en "mediadores", cuando antes habían sido partícipes. Sin embargo, no fueron los árabes quienes "inventaron" esta todopoderosa "arma petrolera". Fueron los judíos, equipados con un ejército moderno y conscientes del apoyo occidental, trataron de impedir, ya en la guerra de 1956, que los árabes emplearan el boycott. Cuando invadieron la Península de Sinaí (Egipto), mientras ingleses y franceses ocupaban el Canal de Suez, los israelitas se cuidaron muy bien de proteger a sus aliados en la invasión. Egipto decidió inutilizar el canal, hundiendo voluntariamente navíos que impidieron la navegación, con ello, cerraban el paso del petróleo a Europa. Los guerrilleros palestinos, por su parte, sabotearon los oleoductos que transportaban el petróleo desde Irak hasta el Mediterráneo. Europa moriría sin petróleo. Los judíos, comprendiendo la situación de sus aliados y queriendo ganarse su confianza y bloquear un vuelco, protegieron los oleoductos de Arabia Saudita, para mantener los abastecimientos, no lo lograron, porque el Rey Saúd, hermano del recientemente asesinado Feisal, solidarizó con los pueblos árabes y paralizó la producción.
El caso demostró una verdad más: sólo quien tiene el control de las producción tiene el control del petróleo y la garantía de seguridad que él representa.
América Latina ya lo sabía, durante la década de los años treinta Bolivia y Paraguay se desangraron en una guerra fratricida, impulsada por las empresas petroleras. Un país en conflagración bélica necesita de petróleo para sus máquinas de guerra y su transporte y, en apariencia, Bolivia podía estar tranquila, porque sus yacimientos eran, según la Ley, de propiedad nacional.
Desgraciadamente, la explotación no lo era, estaba confiada a una empresa extranjera, la Standard Oil Company de los EE.UU.
¡ Y la Standard Oil se negó a venderle al Estado boliviano el petróleo boliviano !. Según el contrato entre el Estado y la compañía, ésta era libre de negociar el petróleo que extraía del subsuelo del hermano país. El colmo del escándalo llegó cuando se hizo público que la Standard Oil le vendía el petróleo boliviano precisamente al Paraguay, país con el que Bolivia estaba en guerra.
Cuando los bolivianos se enteraron de estas ventas, que se efectuaban a través de un oleoducto secreto, nacionalizaron el petróleo, expulsaron a la Standard Oil y crearon su empresa estatal de petróleos, la Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB). Desgraciadamente era ya tarde, la guerra se había perdido. El triste "caso boliviano", pone de manifiesto otra verdad: sólo el control estatal sobre el petróleo garantiza la seguridad nacional. Y un control estatal verdadero, a través de una empresa estatal. Casos como el boliviano, en que las empresas extranjeras se pusieron en contra del país en que se les permitía trabajar, son múltiples en la triste historia del petróleo mundial.
Irán, la antigua Persia, el segundo exportador del mundo actual, conocía de sus riquezas petroleras desde mucho tiempo atrás, sus relatos tradicionales lo mencionaban con frecuencia, sin embargo la explotación era rudimentaria, por culpa del subdesarrollo y la dominación turca.
El Imperio Turco Otomano fue aliado de Alemania durante la Primera Guerra Mundial, por eso consiguieron que las primeras concesiones petrolíferas en Irán fueran a manos de inversionistas germanos, pero, con el final de la guerra y la derrota alemana, los capitales ingleses ingresaron a la región y crearon la compañía llamada Anglo-Persian, la parte "Anglo" de la empresa consistía en el dinero inglés y la tecnología, la parte "Persian" en el petróleo del país.
Aparentemente un trato justo, pero, las cláusulas del contrato estipulaban que la participación de Irán no se invertiría en otra cosa que en adquirir armas, exclusivamente en Inglaterra y cuyo uso estaría limitado a los empleos que la Corona británica decidiera. Para colmo de males, cuando las tropas británicas entraron a Irán, en 1942, confiscaron todas las armas de los persas, que era lo único adquirido con las riquezas hidrocarburíferas.
En 1951, Irán no resistía más, ascendió al poder un gobierno nacionalista y decidió estatizar la industria del petróleo, los británicos amenazaron a los persas con la invasión, pero no pudieron realizarla porque, a la fecha, el poderío inglés estaba muy deteriorado por la recientemente concluida Guerra Mundial.
Londres pidió ayuda a los Estados Unidos, Washington accedió a prestarla con una condición: que la antigua Anglo-Persian se deshiciera, dando cabida también a los capitales norteamericanos, como los ingleses no tenían opción, entre perderlo todo, si Irán nacionalizaba, o perder una parte, dejando la otra a las empresas norteamericanas, prefirieron lo segundo, entonces entraron en acción los Estados Unidos.
Los casos son muy claros y casi no exigen comentarios, las empresas llamadas transnacionales son apoyadas por sus Estados de origen y, a la vez, responden a sus intereses.
En 1991, en el conflicto del Golfo Pérsico, se dieron una serie de circunstancias y características que hace que se considere a la zona como estratégicamente vital. En este sentido basta con señalar que alberga la principal reserva mundial de petróleo crudo y no es necesario insistir en lo que esto supone y previsiblemente seguirá significando, al menos, para varias generaciones.
En 1989, Irak terminó una guerra sangrienta con Irán por la posesión del Golfo Pérsico sin lograr su objetivo, sin embargo, en 1991 su meta no se vio desvanecida ya que atacó a Kuwait, uno de los países más pequeños de los Emiratos Arabes, con una pequeñísima porción de tierra pero muy rico en materia petrolera, ya que según estadísticas internacionales su petróleo abastecería al mundo por lo menos durante dos siglos.
El estrecho de Ormuz en el Golfo Pérsico, es una zona obligada de paso de los tanqueros irakies, iraníes y árabes, países con una gran distribución de petróleo en todo el mundo, sus principales compradores los Estados Unidos y la Unión Soviética se han visto afectados por este ataque a Kuwait, debido a la gran inversión de dólares que han efectuado en el montaje de infraestructura para la extracción del petróleo.
Este es el caso del estrecho de Ormuz, que geográficamente es la vía de agua que une el golfo Pérsico con el golfo de Omán y océano Indico a lo largo de unas ciento cincuenta millas, con una anchura que varía de veintiséis a treinta y cinco millas marinas, vitales para la seguridad de Occidente y la estabilidad mundial, toda vez que pasa por él aproximadamente la mitad del abastecimiento petrolífero de Occidente, y que de producirse una conflagración va a ser el principal escenario de decisivas operaciones navales.
Como conclusiones podemos indicar claramente las siguientes:
1. El petróleo es un bien estratégicamente invalorable, de cuya posesión depende en alto grado la seguridad interna y externa de un Estado. "PETROLEO ES SEGURIDAD".
2. Aunque la legislación establezca, de palabra, la propiedad estatal sobre los bienes hidrocarburíferos, como lo hace la Ley ecuatoriana, sólo el control efectivo sobre la producción petrolera es garantía de Seguridad Nacional.
3. Las empresas llamadas transnacionales responden, en realidad, a los intereses políticos de sus Estados superdesarrollados de origen y, en consecuencia, sus maquinaciones no podrán estar regidas por el interés nacional. Como en el "caso boliviano", las empresas extranjeras responden a las necesidades de seguridad de otros países y no del propio.
4. Sólo un efectivo control estatal, a través de una empresa estatal nacional, puede representar una garantía de Seguridad Nacional.